Sparta en Chile: La esperada y dilatada primera vez

Sparta debutó en Chile frente a un Club Ámbar completamente lleno, transformando el sueño de muchos fanáticos finalmente en realidad. Una noche atravesada por la intensidad, la cercanía y, sobre todo, por la nostalgia de quienes alguna vez pensaron que jamás tendrían la oportunidad de verlos en nuestro país.
Fotos y texto por Claudio Marileo S.
La jornada comenzó cerca de las 19:45 horas con Yucatán. Durante aproximadamente treinta minutos, la banda nacional entregó una presentación enérgica que encontró una buena recepción entre los asistentes. Con una propuesta que encajó naturalmente con el espíritu de la noche, Yucatán logró preparar el ambiente sin sentirse como un elemento ajeno al cartel. Una acertada elección para abrir el debut de Sparta en Chile.

A eso de las 20:35 horas llegó el momento esperado. Sparta apareció en escena con “Red Alibi”, una de las canciones de "Wiretap Scars" (2002), disco fundamental para buena parte del público, que esperó más de veinte años para ver a la banda en Chile.
Si el comienzo estuvo marcado por la expectación, con “Breaking the Broken” el concierto terminó de encenderse. La energía de la canción se propagó rápidamente por todo el recinto y encontró a un público completamente entregado. La banda respondió con una interpretación intensa y una conexión que se mantendría durante el resto de la presentación.
“Taking Back Control” y “Collapse” mantuvieron el pulso en alto antes de dar paso a “La Cerca”. El recorrido continuó con “Miracle” y “Sans Cosm”, mientras Jim Ward, siempre con su guitarra en las manos, lideraba a una banda sólida y cercana.

Entre el pasado y el presente
A medida que avanzaba el concierto, la nostalgia comenzó a apoderarse del Club Ámbar, especialmente con las canciones que han acompañado al público durante más de dos décadas. Sin embargo, uno de los momentos más celebrados llegó con “Everything You Say”, publicada este año, demostrando que la conexión con Sparta no se sostiene únicamente en el recuerdo.
“Light Burns Clear” volvió a llevar la presentación hacia "Wiretap Scars", antes de continuar con “Mystery of Missing” y preparar el tramo más emotivo de la noche. La conexión también se manifestó fuera de las canciones. Ward se tomó un momento para hablar sobre la importancia de querernos unos a otros, especialmente frente a un mundo marcado por guerras y conflictos. Un mensaje sencillo, pero coherente con el carácter reflexivo que la banda ha plasmado históricamente en sus letras.
El punto más emotivo llegó con “While Oceana Sleeps”. Para quienes han escuchado durante años discos como "Wiretap Scars" y "Porcelain", la canción representó mucho más que otro momento del repertorio. Fue la materialización de una espera que parecía interminable y la certeza de estar viendo, finalmente, a una de esas bandas que durante mucho tiempo se creía nunca llegarían a Chile.
“Glasshouse Tarot” y “Glimmer” extendieron aquel último recorrido antes de que “Air” pusiera el cierre definitivo. Después de catorce canciones y cerca de una hora y diez minutos aproximadamente, Sparta se despidió de un Club Ámbar todavía dominado por la emoción.
Su primera presentación en el país no necesitó grandes artificios. Bastaron las canciones, la entrega de la banda y un público que convirtió más de veinte años de espera en una recepción desbordante.
Sparta tardó en llegar a Chile, pero finalmente lo hizo. Para muchos, más que un concierto, fue abrazar esa emotiva nostalgia de los 2000 con los pies en el presente.
