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Korn en Chile: Crónicas de un reencuentro emocional en Santiago

Korn, a esta altura, leyendas del nu-metal, regresaron a Chile para demostrar que su vigencia no sufre con el paso del tiempo. Ante un Parque Estadio Nacional repleto, Jonathan Davis y compañía, desataron una tormenta de riffs y nostalgia, coronando una noche que demoró nueve años en volver a ocurrir.

Santiago no solo vibró, se quebró y se volvió a armar. Anoche, Ñuñoa fue el epicentro de un ritual esperado: Korn, los pioneros de un sonido que definió a toda una generación, aterrizaron en Chile después de años de espera con una misión clara: ofrecer una descarga emocional sin concesiones.

El rugido de una generación: De la oscuridad al éxtasis

A las nueve de la noche, la tensión era absoluta. Una enorme cortina negra ocultaba el escenario, hasta que el icónico sonido del bajo de "Blind" rompió el aire, seguido del grito "Are you ready?!", cortina en el suelo y el estadio se convirtió en un maremoto humano. Sin dar respiro, la banda soltó a continuación, la frenética "Twist", con Davis demostrando que su capacidad vocal sigue siendo de otro planeta.

El repaso por su discografía fue impecable, con "Here to Stay", el muro de sonido de las guitarras de Munky y Head golpeó el pecho de los asistentes, seguido por la energía bailable de "Got the Life". Temas como "Clown" y "Did My Time" mantuvieron la intensidad en lo alto, mientras que la atmósfera se volvió densa y psicológica con "Am I Going Crazy".

Uno de los momentos más esperados llegó con las gaitas escocesas de "Shoots and Ladders" (que incluyó el guiño a “One” de Metallica) y el ritmo furioso de "Coming Undone". Promediando el show, la banda exploró matices más modernos con su nueva canción "Reward the Scars" (parte de la banda sonora del videojuego “Diablo IV: Lord of hatred”) y la agresividad gélida de "Cold", para luego saltar a la pegajosa "Twisted Transistor", que puso a todo el recinto a saltar.

El corazón del show y la conexión local

Casi al cierre del set principal, temas como "Dirty" y "Somebody Someone" permitieron a los fanáticos conectar con el lado más visceral del grupo para dar paso a la gran sorpresa: el debut en la gira de "Ball Tongue", una pieza técnica y caótica que se sintió como un regalo para los seguidores de la vieja escuela.

El cierre antes del encore fue la declaración de principios "Y'All Want a Single", con miles de dedos medios en el aire desafiando a la industria.

Historia aparte fue la presentación del bajista chileno, Ra Díaz, quien desde hace un tiempo es parte de la banda californiana. Se le vio genuinamente conmovido y radiante, con una precisión quirúrgica mientras sonreía en cada acorde y siempre conectando visualmente con las primeras filas.

El clímax y el grito sagrado

El encore comenzó con la atmósfera íntima de "4 U", seguida por el himno "Falling Away From Me". El final definitivo llegó con la explosión de "Freak on a Leash", donde el beatbox de Davis y el groove del bajo alcanzaron su punto máximo y dieron fin a un show intenso y lleno de emociones.

El público aplaudió hasta el cansancio, la entrega de una banda que los vio crecer y moldeó sus gustos musicales en muchos casos. Tras finalizar el show y con los miembros de KoRn despidiéndose de su público, comenzó a sonar "Low Rider", momento en que Ra Díaz tomó el protagonismo para agradecer a su tierra natal con el grito de guerra: "¡C-H-I, L-E, Viva Chile!".

Un show redondo de los californianos en esta pasada por nuestro país. Esperemos que la próxima vez no les tome tanto tiempo.

Claudio Marileo S. 

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