Iron Maiden en Chile: la Doncella de Hierro volvió a hacer temblar el Nacional

Por Claudio Marileo.
Apenas dos años después de su última visita, Iron Maiden regresó a Chile para ofrecer su decimocuarta presentación en el país y cerrar su paso por Santiago con una segunda noche en el Estadio Nacional. En el marco de la gira “Run for Your Lives”, la banda británica recorrió sus nueve primeros discos con un repertorio cargado de clásicos, rarezas y canciones que forman parte de la memoria del público chileno.
La jornada comenzó con Nuclear, una de las bandas más importantes del thrash metal nacional. Su presentación fue directa, agresiva y sin espacio para las pausas, con guitarras afiladas, velocidad y una base rítmica que consiguió encender el ambiente desde temprano.
Después llegó Mammoth, el proyecto liderado por Wolfgang Van Halen. Su propuesta se movió por un territorio más cercano al rock alternativo y las melodías amplias, bastante distinto al sonido de Nuclear y Iron Maiden. La diferencia estilística era evidente, pero el grupo respondió con una ejecución precisa y un sonido sólido.
A las 21:00 horas, “Doctor Doctor”, de UFO, comenzó a sonar por los parlantes y fue coreada por todo el estadio. Luego, “The Ides of March” dio paso a “Murders in the Rue Morgue”, iniciando un recorrido que continuó con “Wrathchild”, “Killers” y “Phantom of the Opera”.
El comienzo fue veloz y contundente, con la banda conectando de inmediato con un público que conocía cada riff y cada palabra. La primera aparición de Eddie durante “Killers” agregó teatralidad a una presentación que desde sus primeros minutos dejó claro que estaría marcada por la historia de Iron Maiden.

Con “The Number of the Beast”, el Estadio Nacional alcanzó uno de los primeros grandes momentos de la noche. Bruce Dickinson mantuvo una presencia escénica intensa, recorriendo el escenario, cambiando de vestuario y demostrando que todavía conserva la fuerza necesaria para liderar un espectáculo de estas dimensiones.
El repertorio también tuvo espacio para sorpresas. “Infinite Dreams”, ausente durante décadas de las presentaciones de Iron Maiden, fue recibida como uno de los grandes momentos de la gira. Luego llegaron “Powerslave”, “2 Minutes to Midnight” y “Rime of the Ancient Mariner”, tres canciones que mostraron el costado más ambicioso y progresivo de la banda.
Simon Dawson, en su primer paso por Chile como baterista de Iron Maiden, respondió con contundencia. Su interpretación entregó precisión y potencia, especialmente en los pasajes más exigentes del repertorio. El bajo de Steve Harris y las guitarras de Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers completaron un sonido firme, amplio y reconocible desde el primer acorde.
“Run to the Hills”, “Seventh Son of a Seventh Son” y “The Trooper” elevaron todavía más la respuesta del público. La gente cantó cada canción como un himno incorporado a su memoria, mientras las bengalas aparecieron durante prácticamente todo el show, pese al llamado de la banda a no utilizarlas. Los circle pits también se mantuvieron activos en distintos sectores de la cancha, sumando movimiento y energía a una noche que nunca perdió intensidad.

“Hallowed Be Thy Name” e “Iron Maiden” marcaron el cierre del set principal, antes de que la banda regresara para interpretar “Aces High”, “Fear of the Dark” y “Wasted Years”. Durante el encore, el Estadio Nacional se transformó en un mar de luces y voces, especialmente con “Fear of the Dark”, uno de los momentos más reconocibles de cualquier concierto de Iron Maiden.
La despedida con “Wasted Years” terminó de darle sentido a una gira que celebra cinco décadas de historia. La canción habla del paso del tiempo, pero en Santiago sonó como una celebración del presente. Catorce conciertos después de su debut en Chile, Iron Maiden sigue llenando estadios, reuniendo a distintas generaciones y demostrando que su música todavía puede hacer temblar el escenario y al público por igual.
