AC/DC en Chile: Una cita con la historia

Hay noches en las que el tiempo parece doblarse sobre sí mismo, y lo vivido ayer fue una de esas ocasiones donde la música trasciende el simple espectáculo. Desde el momento en que las luces se apagaron, el aire dejó de ser oxígeno para convertirse en pura electricidad.
No fue solo un concierto, fue una verdadera misa de Rock & Roll, un recordatorio de por qué esta banda sigue siendo el pilar fundamental que sostiene todo lo que amamos del género.
Lo más conmovedor ocurrió incluso antes de que sonara el primer acorde al observar la marea de gente que llenaba el Parque Estadio Nacional. El público era un testimonio vivo del legado de AC/DC, con una audiencia que abrazaba a todas las generaciones, desde niños pequeños hasta adultos mayores, todos unidos bajo una misma bandera negra.
El inicio con "If You Want Blood (You've Got It)" fue una declaración de intenciones absoluta. La banda no salió a cumplir, salió a arrasar con una potencia que desafía las décadas. Clásicos imbatibles como "Back in Black", "Thunderstruck" y "Hells Bells" tronaron con una fuerza descomunal, mientras el público, entregado desde el segundo uno, no dejó de corear ni una sola estrofa.

Mención aparte merece Angus Young, quien sigue siendo una fuerza de la naturaleza inagotable. El momento cumbre llegó con "Let There Be Rock", donde Angus extendió su solo de guitarra por 15 minutos de pura improvisación y virtuosismo. Verlo recorrer el escenario, poseído por el blues y el volumen, fue una experiencia casi religiosa que mantuvo a miles de personas hipnotizadas. En ese cuarto de hora, el mundo exterior dejó de existir y solo quedó la vibración de sus cuerdas.
El cierre con "T.N.T." y "For Those About to Rock (We Salute You)" puso el broche de oro a una jornada histórica. Las salvas de los cañones no solo marcaron el final del show, sino el sello de un pacto de pertenencia. Más que presenciar un evento, fuimos parte de la historia de la música en Chile, yéndonos con los oídos zumbando y el alma llena, con la certeza de que mientras ellos sigan en el escenario, el Rock & Roll será eterno.
Texto y fotos por Claudio Marileo S.
