/ 11-mayo-16

[ENTREVISTA] JOSÉ GONZÁLEZ: LOS LATIDOS DE TU CORAZÓN

El compositor sueco sigue siendo uno de nuestros músicos favoritos y con cada lanzamiento no hace más que validar esa conexión que tenemos con sus canciones. Ya sea en solitario o con Junip, González vuela alto en cada faceta sónica que se propone. Antes de su nueva visita a Chile, conversamos en extenso con él acerca de su pasado, sus modos de composición, su vida universitaria, las visiones que tiene de su música y mucho más.

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Por Hernán Carrasco C.

“Dejé el doctorado en Bioquímica a la mitad. Ahora han pasado 13 años y no creo que vuelva a terminarlo”, dice entre risas José González desde Gotemburgo, Suecia, ciudad donde nació y donde aún reside. González era un excelente alumno en el colegio y su paso lógico fue entrar a la universidad para estudiar biología molecular. Aunque la música siempre fue uno de sus intereses principales, el sueco de padres argentinos, nunca pensó en dedicarse profesionalmente a eso. “Empecé a tocar como a los 14 años. Tanto guitarra como bajo. Empecé a aprender acordes de guitarra con el bossanova y con The Beatles, pero en paralelo tocaba el bajo con la banda de punk que teníamos. Nos gustaba mucho Misfits y Black Flag. Después de eso estuve en una banda de hardcore, pero a la vez aprendía más en detalle sobre guitarra clásica. Siempre fueron muy variados mis intereses musicales como adolescente”, afirma González. Luego que terminó la escuela, comenzó inmediatamente su vida universitaria. “Lo que pasó fue que en distintos puntos de mi juventud quería hacer música, pero no de manera profesional. Así que hacía mis grabaciones por mi cuenta y a veces salíamos de gira con la banda de punk, por Suecia principalmente, pero eran shows sin mucho éxito. No nos veía tanta gente y terminábamos pagando de nuestro bolsillo para poder tocar. Por lo que una vez que entré a la universidad, seguía haciendo música, pero más como un hobby y sin ningún tipo de ambición. Fue en esa época donde nació Junip. No se me pasó por la cabeza dedicarme a la música como modo de vivir. Al quinto año de estar en la universidad, un sello de Estocolmo (Imperial Recordings) encontró mis grabaciones y me ofrecieron un contrato para un disco que fue “Veneer” (2003). Así que después del éxito que tuvo esa primera grabación decidí dedicarme a esto”, explica sobre los comienzos de carrera.

Eso quiere decir que grabaste “Veneer”, mientras hacías tu doctorado en Bioquímica. ¿Cómo compatibilizabas el tiempo?

– Trataba de dedicarle un poco de tiempo a la música, pero el foco estaba en lo otro. Grababa música cuando podía en un 4 tracks y así fui armando de a poco el disco. Era mi primer disco en solitario, pero me resultaba fácil grabar la parte instrumental. Lo que me era más difícil eran las letras. Pero lo terminé y se lo pasé a un amigo para que lo mezclara, y así nació “Veneer”.

¿Te esperaste en algún momento que algo que hiciste, tal vez, sin tantas ambiciones tuviera tanto éxito?

– Me sorprendió mucho por dos razones principales. La primera era que el estilo que yo hacía era de música alternativa. Los grupos que me influenciaron a mí vendían, no sé, mil copias en Suecia y yo sentía que era parte de esos artistas. Pero Magnus Bohman y Joakim Gävert de Imperial Recordings, habían trabajado con sellos más grandes como EMI y tenían fe que mi música podía ser más mainstream, y bueno lo lograron. Ellos tenían grandes ambiciones con mi música. Yo no les creía, pero tenían razón (risas). Después empecé a hacer giras muy exitosas gracias a que las radios y la televisión, ponían mis singles como “Crosses” y “Heartbeats”. Fue en ese momento cuando supe que me dedicaría a esto por el resto de mi vida.

CORAZÓN PALPITANTE

El talento musical de González no se discute. Excepcional como guitarrista, creativo como compositor y agudo con sus letras, su carrera musical estaba destinada al éxito. Sólo le faltaba “creerse un poco más el cuento”, como decimos en Chile. Después de lanzar su primer disco, se dio cuenta que le podía ir bien en la música, y dentro de esa primera grabación estaba la clave. La cuarta canción de ese disco cambiaría todo el panorama para el músico. “Heartbeats” es una canción original del grupo sueco, The Knife, y que González desarmó completamente para transformarla en suya. Los frenéticos y coloridos beats electrónicos de la versión original, fueron reemplazados por fragilidad, melancolía y emotividad, en una canción que debe estar fácilmente entre los mejores temas de la década pasada. Fue esa exquisita composición la que empezó a abrirle todas las puertas al cantante y le dio la visibilidad que tanto se merece. Sony tomó la canción y musicalizó un spot televisivo que hizo que la figura de González llegara al otro lado del océano atlántico. Norteamérica estaba esperando por los evocadores acordes de la guitarra de José.

¿Cómo sientes ahora a “Hearbeats”? ¿Sientes que fue la canción que te abrió un nuevo mundo?

– Me sigue gustando mucho esa canción. Hasta el día de hoy no hay nada que me moleste de esa canción. A veces hay canciones que son un éxito, pero que a ti no te gustan mucho en lo personal. Pero con esta canción no pasa eso. Me sigue gustando mucho el original de The Knife también. Siento que mi versión suena tan diferente que la siento un poco mía también. Sin duda que ha sido una de las canciones más importantes que he lanzado.

¿Conversaste con The Knife sobre cómo resultó la canción? O ¿lo qué sintieron ellos cuando la escucharon?

– Sí, les gustó mucho mi versión. Ellos igual son de Gotemburgo como yo. Cuando terminé de grabar el cover, se los mandé a ellos antes de publicar el disco y Karin (Dreijer Andersson) me mandó un mensaje muy emocionada diciendo que adoraba mi versión. Fue un lindo momento ese.

Después de cerrar el exitoso ciclo de “Veneer”, llegó tu segundo disco “In Our Nature”. ¿Qué te produce ese álbum ahora casi diez años después de su lanzamiento?

– Estoy orgulloso de ese disco. Siento que ya van cinco álbumes para mí (tres en solitario, dos con Junip), pero ya desde el segundo los veo como parte de mi carrera musical. Y siento que he ido cambiando las temáticas de las canciones de algo más personal a algo más amplio y que tiene que ver más con el mundo, la sociedad y la humanidad. Siento también que he ido cambiando un poco la manera en que canto. Desde ese disco, pasando por los de Junip, siento que canto mejor que antes. A veces cuando escucho mis canciones más viejas se siente un poco raro.

DECOFICACIÓN COLABORATIVA

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Antes de lanzar el excelente “Vestiges & Claws” editado en 2015, González se reunió nuevamente con su banda Junip, para grabar un par de excelentes discos llamados “Fields” (2010) y “Junip” (2013), los primeros dos discos formales del trío. “Con ambos álbumes hemos hecho la música juntos buscando la manera en que los tres contribuyamos con las canciones. Esa es la principal diferencia con mi trabajo solista. Una vez que ya tenemos los demos, yo me pongo en “mentalidad personal” para escribir las letras. Junip tiene un estilo propio y por eso puedo tocar la guitarra de una manera que no haría en solitario. Creo que ahora en estos últimos años, me resulta más fácil trabajar solo que con más gente. Pero siempre hay excepciones y Junip es una de ellas. Lo bueno de estar en un grupo es que hay cosas que no podrías haber hecho por tu cuenta. Eso es lo más lindo de esto. Canciones como ‘Line of Fire’ o ‘Without You’ no las podría haber hecho solo”, reflexiona el sueco sobre su trabajo colaborativo.

¿Cuál es el estado actual de Junip? ¿Piensan grabar nueva música pronto?

– No hemos dicho que no, pero tampoco que sí (risas). La verdad es que estamos en receso por mientras. Además tengo otros proyectos en el corto plazo. Pero de que vamos a grabar de nuevo, claro que lo haremos.

Sobre “Vestiges & Claws”, González afirma que “tuve bastante tiempo para pensar en ese disco mientras giraba con Junip. Así que junté un poco de ideas y demos, y empecé de a poco a grabar. Había hecho canciones que no eran sólo con guitarra, sino que con ambientes y algo de electrónica. Pero una vez que me senté a escuchar los casi cien demos, sentí que quería seguir con el estilo que habían tenido mis discos.

¿Cuánto tiempo te tomó el proceso entero de este último disco?

– Es difícil decirlo, pero yo diría que si sumo el total sería como un año y medio. Algunos demos tienen casi cinco años, pero el grueso del trabajo lo hice en medio año en mi casa de Gotemburgo. Yo mismo hice la producción y mezcla, algo que no había hecho antes.

¿Qué buscabas sónicamente con “Vestiges & Claws”?

– Quería que sonora análogo. Algo retro. Habían canciones que yo sentía que les faltaba un poco más de peso, así que le agregué otra guitarra a la mezcla. Pero todo dentro de un ambiente acústico.

¿Has pensado en “irte a lo eléctrico” alguna vez?

– La verdad no. Para mí eso ha sido parte de mi estilo y hasta con Junip trato de diferenciarme un poco del resto y tener un sonido que no sea tan típico. No agregar guitarra electrónica y otros instrumentos, es parte de mi estilo. Creo que es importante tener un estilo propio y que sea reconocible. Esa parte de exploración musical la he podido desarrollar cuando hago colaboraciones.

El cantante sueco se presentará el próximo 13 de mayo en Teatro La Cúpula en el que será su cuarto show en nuestro país. “Voy con mi banda esta vez. Somos cinco músicos. Otro guitarrista, dos que tocan percusión y otro el bajo, pero todo en un formato semi-acústico”, revela González sobre su show en Chile.

¿Qué se viene para ti en el futuro?

– Estoy planeando una gira con una orquesta que pasará por Europa, pero después de eso no he decidido aún que hacer. No sé si viene un nuevo álbum mío o de Junip. Vamos a ver qué pasa (risas).

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